05-07-2006 19:12:06
Un domingo, muy temprano, Merlín ladraba sin parar y sus ladridos estaban acompañados por un ruido peculiar, entonces no aguanté más, opté por levantarme en toda mi pereza para descubrir a que se debía tanto alboroto.
Desde hace algún tiempo tenía la sospecha de estar compartiendo mi depa con un pariente cercano de Speady González, lo cual me generaba muchisima angustia, pues de vez en vez me topaba con las manzanas mordidas ligeramente, con las funda del pan abierta en un lugar estratégico y muchas migajas en su interior...
Mi gran sorpresa fue encontrarme un palomo cómodamente parado en el baúl cerca de la ventada donde tengo un plato con frutas frescas de estación: manzanas, melocotones, mandarinas e incluso uvas... El animalito no se asustó al verme, simplemente voló del baúl a la mesa del comedor y como si nada picoteó un poco las galletas que había dejado la noche anterior con los restos del café.
Ahora, todo estaba tan claro. Entendí que la causa de mis miedos es producida por mis vecinos de enfrente... ¡Toda una comunidad de palomas!
Desde allí he incluido en el menú agua fresca con unas gotas de vitaminas para aves y trigo molido, revizo que las ventanas queden abiertas para evitar accidentes y trato de no dejar objetos brillantes que puedan herirlas. Claro que mi decisión no le ha agradado mucho a Merlín, quien hubiera preferido comerlas sancochadas, antes que compartir su departamento con estos atrevidos visitantes.
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