16-05-2006 21:15:41

Hace algunos días en la empresa, un compañero se acercó hasta nuestro cubículo y compartió con nosotros parte del combo de KFC que había sobrado en su oficina: "Chicas arriba hay pollo suban a comer" . Luego de un rato cada uno reclamó la presa que el compañerito en cuestión gentilmente nos había regalado...
No podemos negar que el pollito con ensalada nos supo muy rico, que disfrutamos del vaso de cola y las papitas fritas tan tranquilos que jamás nos imaginamos las consecuencias futuras...
Luego de unas horas, en que el pollito tranquilamente reposaba en nuestros estómagos, recibimos una llamada bastante molesta acusándonos de haber dejado sin su parte a otro de compañero, tildándonos de atrevidos por habernos comido algo que en teoría no era para nosotros, de abusivos por no haber consultado si podíamos comer algo que el dueño del pollo nos había regalado personalmente...
Entonces, mi compañera que tuvo la desgracia de contestar la llamada y soportar el descargue de mala vibra, pasó toda la tarde rumiando su mal humor, el resto de nosotros preguntándonos como puede existir en el mundo gente tan fijona capaz de mesquinar algo que no le pertenece.
Quizás por eso las relaciones en nuestra oficina son tan frías... llenas de matices para no herir sensibilidades absurdas, para evitar mal entendidos, chismes y enredos...
No puedo creer que perdí una tarde completa lamentandome por el pequeño corazón que tienen algunos seres humanos, a quienes les encanta complicar y no simplificar la vida de los demás...
No puedo creer que tanto malestar lo haya ocasionado un mal entendido...
Decidimos tomarlo con humor, vamos a invitarlos a comer pizza o un combo KFC similar al que "nos comimos sin permiso" y en las siguientes oportunidades salvar las situaciones con un cordial y sonriente no muchas gracias...
¡Y la culpa de todo la tiene el pollo! Una simple y minúscula presa de pollo...
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