06-09-2005 19:52:46
Un día como hoy, inicia muy temprano... el reloj marca las 04:25 cuando abro los ojos y despego mi piel del cobertor.... voy prendiendo todas las luces que se cruzan a mi paso... colo el café, exprimo unas naranjas, mientras caliento unas arepas en el horno.
Repaso la lista de pendientes... el refrigerio del medio día en la lonchera, pagadas están las cuentas, el super lo hice ayer, envié el arte del libro, aún debo comprarme otra tobillera para entrenar softball sin riesgo de esguince, no puedo olvidar la reunión de padres en el colegio de Belén, deberé pedir permiso en el trabajo y otra vez veré la expresión molesta del jefazo…
El reloj marca las 05:00, estoy retrasada aún me falta ponerme el uniforme y pronto pasarán recogiéndome para ir a la oficina… al igloo siberiano… a las responsabilidades que me mantienen al margen de mi vida…
Son las 05:15, voy en camino… recorro la ruta inmensa… solitaria… he cumplido con el cronograma… todo está al punto… entonces, ¿por qué esta inseguridad? Siento que he olvidado algo, que he perdido algo… quizás un reencuentro con mis amigos, quizás el reflejo de mis ojos en rostros conocidos…
¡Tengo ganas de gritar! Comprendo que pretender ser adulto tiene sacrificios… no farras entre días laborables, no cine, no amanecidas… siempre están los fines de semana y los días libres para ver a aquellos que iluminan tu vida… ¿vale la pena el sacrificio?
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