¿Descanso?

Luego de 12 horas de intensa jornada diriges tus pasos a casa mereces una comida caliente, un baño tibio, una cama cálida… descansar es tu único anhelo…
Al girar las llaves y abrir las puertas que protegen tu galaxia de los ladrones entiendes que el reposo es lejano. Todavía el día no ha terminado, aún está la losa del desayuno esperando en el fregadero, debes barrer y trapear el piso, sacudir el polvo, bajar la bolsa de basura, lavar la ropa y preparar la comida de mañana.
Deberías contratar a una persona que mantenga la casa limpia y en orden, pero entonces cómo ahorrarías para aquel viaje a la tierra del tango, cómo pagarías la cuenta del quiosquito, quién financiaría las escapaditas cerveceras al cerro…
¡Ni hablar! Pones algo de música y agarras la mopa… toca hacer “oficio” de buena forma y con buena cara que el trabajo dignifica y fortalece el espíritu como decía la abuelita Fhilo…