07-03-2005 20:47:31
Llegas descalza y en puntillas tratando de no despertar sospechas, al ritmo de blues y bien entrada la madrugada; siento tus palabras, literalmente la siento, cortan la luz el silencio y se queda calentándome...
Me dices un poema de Hugo Mayo: "piensa que el regreso de la noche/ puede negarte/ prepárate nos vamos en un segundo no marcado"; me besas, revuelves mi cabello, mi vida y desapareces...
Tomo tiempo, enciendo la luz, tomo agua, enciendo la vela no entiendo...
Hace seis días espero que llegues nuevamente y el trino de los pájaros me despierta en punto recuerdo a Hugo Mayo; entonces nuestros universos eran distintos, tus ojos (indefinido entre café nogal y café claro) iluminaban otras galaxias y en mi dedo (índice) coqueteaba un pequeño lunar, sin embargo no encuentro la relación entre Hugo Mayo, Tú y Yo.
Hoy busco tus cartas nuevamente, como ayer y antes de ayer, las leo, te recuerdo, las releo, te pienso intensamente como si con el solo pensarte pudiera traerte, doy vueltas por el apartamento me envuelve una nostalgia de lo vivido y viene a mi mente el mensaje que escribí en la nieve del Chimborazo, me pregunto si algún viajero lo copio y te busca para entregártelo o se devino en lluvia y está impreso en tu piel.
Llegas otra vez, me sorprendes dormido, apagas la vela y pones a caminar el reloj que cuelga de la pared, enciendes la radio besas mi dedo y te vas; son la cinco menos diez...
Es extraño, ese reloj no había funcionado desde hace mas de un año, lo miro ahora su tic tac me arrulla ¿será que haces magia nuevamente para mí?
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