21-02-2005 21:34:26
Ma. Candela: Toy enfermo y no me consideras, en vez de consentirme... sólo me das esos remedios de sabor amargo y pastillas que pretendo escupir, pero no me dejas.
Claro estar enfermito (o finguir estarlo) tiene sus ventajas: me cargas en brazos, me llevas al trabajo, me das de comer esas dulces compotas, hasta al cine fui... ¡ya extrañaba todas esas atenciones!
Por 14 largos días tengo que tomar remedios, antibióticos y no se que más... ¿Qué tengo? No me dijo la odiosa veterinaria, ¡Nunca me consulta nada! Me sacó sangre otra vez, claro como a ella no le duele, repetirá la prueba...
Encima, me prohibió ir al patio de tu abuela a visitar a mi novia, mi linda Babalú, una Huskie Siberiana, tan amable, tan dulce debería cantarle uno de estos domingos: "Tu tan alta y yo tan bajo".
Bueno, sólo pasé por aquí para decirte que me siento mejor... mira me siento tan bien que ayer mordí al odioso del Rockie, le ladré a todos lo que se te acercarón, me asomé en la ventana del carrito y también me dieron ganas de fumarme un tabaquito contigo.
¿Puedes dejar de darme esos amargos jarabes?
Merlin
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