17-02-2005 20:42:49
Mi Chihuahua de 8 años hoy decidió preocuparme... no le basta con el protagonismo que ya tiene en mi vida. Ayer no le presté mucha atención, creí que estaba haciendo teatro para que lo saque a pasear en mi carrito. Le encanta pasear y ver la ciudad...
¿Su buenos días? Un vómito junto a mi almohada... primer signo de alerta. Un charco de orina color café muy intenso... segundo signo de alerta. Su cuerpo muy caliente y su nariz muy seca... tercer signo de alerta.
Llamé a María de los Ángeles, su veterinaria, a las 3:30 nos vería y antes de colgar me dijo: ¿seguro no está haciendo teatro?
Por la tardecita, Merlín tenía 40 grados de fiebre, la muestra de sangre que le sacaron (con mucho esfuerzo y contra la voluntad de mi Chihuahua) dará resultados mañana al medio día... mientras tanto mucho líquido, acetaminofén para la fiebre, dieta blanda y reposo.
Merlín es el único ser con el que me gustaría compartir un par de palabras siempre... sus ojos son sabios, su compañía es cálida, su apoyo indiscutible, su silencio oportuno, su preocupación cuando la tristeza me visita evidente. Nunca se enoja si llego un poco tarde, iluminada por un par de tragos de más... su expresión me dice: ¡Qué alegría llegaste!
¡Carajo! ¿Qué haré si decide morirse? Los insensibles dirán compra otro perro, tan solo es un perro... ¿otro perro? ¡Ninguno como él! Merlín, es mi compañero de soledad, mi amigo...
Son 8 años juntos... llegó a mi galaxia en el momento justo, para enseñarme que la vida aún podía hacer magia junto a mí; que la alegría no me abandonaba que sólo tenía que volver a sonreir... Es más que un perro, es mi amigo, mi único amigo.
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