18-01-2005 17:26:33
muchas de mis líneas... las escribo aún pensando en él, muchas veces siento que mis pasos dibujan una señal sobre sus huellas y que camino siempre en el rastro de su ruta... Guayaquil entera me lo recuerda... me grita con sus pitos, frenos, semáforos, señales que él es/fue/será quien me roba el alma, el sueño, quien aún espero que me ame en silencio... y ¿por qué no imaginarme que hay otra realidad paralela a esta? Quizás allí la historia es otra...
Cada noche antes de ir a dormir yo busco una razón para justificar aquella noche en que él y yo decidimos ignorar nuestra historia (mi historia, su historia). Ese maldito miércoles en que por mutuo acuerdo guardamos los besos y abrazos en un oscuro rincón de la memoria... tratando de ignorar este sentimiento (¿amor? ¿pasión/lujuria? ¿costumbre? ¿soledad comulgada?), demasiado pesado para nuestras cobardes vidas...
Cada uno tomó su camino con la consigna de olvidar todo y jamás hablar del tema... promesa que no hemos cumplido, pues a diario digitamos nuestra historia en un procesador de texto... porque tampoco podemos negar que nuestra historia es la madre de todos los cuentos cortos/largos que esta amazona deletrea y de los storyline, sinopsis argumentadas, escaletas que se reflejan en las lunas al aire que lleva para ver de lejos el mundo convulsionado que experimenta.
¿Sirve de algo estar separados?
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